Entrevistas con Nia Vardalos

 

Conversaciones con ScreenTalk – por Robin Rea

REA: ¿Dónde cultivaste tu talento para la comedia y tu timing? ¿En Second City?

VARDALOS: Definitivamente. Mi primera vez como guionista fue en Second City. Tenía tantas ganas de integrar el reparto que tomé un trabajo en la boletería. Uan noche uno de los actores dió parte de enfermo, así que fuí a verlos y dije Miren, soy miembro de Equity y conozco su espectáculo. Faltaban diez minutos para las  ocho  y  la  gente  ya estaba sentada en sus butacas, así que tomaron el riesgo conmigo y me dejaron actuar esa noche. Al día siguiente me contrataron. Y dicen que uno tiene que tener cuidado con lo que desea. Tuve que aprender a escribir a la fuerza.

 

R: Te mudaste acá en 1994. ¿Que opina una buena chica de familia griega de Los Angeles?

V: Me mata. Mi momento favorito es cuando estoy hablando con alguien y esa persona mira por encima de mi hombro inspeccionando la habitación.

 

R: entonces, qué tal es ir a un casting en la tierra de los rubios de ojos azules?¿Te tiran enseguida la etiqueta de lo étnico y exótico?

V: En general hago audiciones para el papel de hispana, aunque creo que deberían usar a hispanos de verdad para esos papeles. Creo que es insultante para la comunidad hispana que pongan a alguien a imitar el acento. En general suelo perder esos papeles frente a verdaderos hispanos, y aunque creo ser de una etnia distinta, no hay papeles para mi gente. Así que decidí crear por mi cuenta algo griego.

 

R: ¿Cuánto tiempo te llevó escribir el primer borrador de tu obra?

V: Dos semanas. Llamé a todos mis amigos, les pregunté cuáles eran las historias más graciosas que les había contado acerca de mi familia a lo largo de los años. Me contestaron por escrito o por fax y metí todas las historias juntas y las uní alrededor de mi casamiento, el cual había tenido lugar el año previo. Así obtuve la obra.

 

R: ¿Dónde la interpretaste por primera vez?

V: en el Workspace de HBO, donde conocían mi trabajo a través de Second City. A lo largo de los siguientes ocho meses la interpreté unas cuatro veces con público. Me daban anotaciones, yo hacía modificaciones, y luego lo volvía a hacer. Lo que yo no sabía era que había un cambio en la jerarquía del poder mientras yo estaba allí, ¡y ninguno de los ejecutivos se presentó en la noche de mi gran presentación!

 

R: Debe haber sido frustrante.

V: Estaba tan frustrada que decidí llevarlo más adelante. Mi directora, Madeline Cripe habíamos decidido ponerla en el Hudson Theater. Hice un volante y se lo envié a cada iglesia griega del Sur de California.

 

R: Eso fue inteligente.

V: Conozco a mi público.

 

R: ¿Qué ocurrió?

V: Hubo una respuesta tan grande, que sobrevendimos las seis semanas completas.

 

R: Ok, sabés que funciona como obra teatral. ¿Qué te convenció de que funcionaría en cine?

V: Estaba envalentonada por el hecho de que una compañía afiliada a Disney me convocó para una reunión y me dijeron que querían comprar mi idea. Y yo pensaba, sí, cómo no. Hasta que me dijeron que yo no participaría. Entonces les dije: la escribí para mí. A lo que ellos contestaron: muy bien, pero la queremos a Marisa Tomei. Y yo les dije, ella es simpática y todo, pero es italiana. Para hacerla corta, les dije, muy cortésmente, olvídense.

 

R: Eso fue valiente de tu parte.

V: Me temblaban las rodillas. Lo que realmente me convenció de que no funcionaría fue el guionista que estaba en la habitación, e intentó conversar acerca de algunas ideas, algunas aperturas para la película. Y yo le decía: ya he visto eso varias veces. Y él me decía sí, eso funcionó en… y me enumeraba unas tres películas. Esa es la razón por la cual ellos iban a despojar a Mi gran casamiento griego de su autenticidad. Quiero decir, hubieran puesto una escena con una persecusión en auto para cuando hubieran terminado. Les dije gracias, pero voy a intentar escribirlo yo misma. Y me dijeron: nunca escribiste una película. Me dí vuelta hacia donde estaba el guionista y le pregunte, por curiosidad, qué había escrito él. Vos no lo conocerías, eh, no es que haya escrito algo él mismo, pero asistió en otros guiones. Ok, les dije, estamos a mano.

 

R: ¿Cuánto tiempo te llevó realmente escribir el guión?

V: Me llevó cerca de un mes y medio terminar el primer borrador, el cual me pareció horrible. Lo puse en un cajón, y no lo volví a mirar por meses. Cuando volví a revisarlo, me dí cuenta de que había mucha exposición. Estuve estudiando unos viejos guiones de cine y aprendí mucho acerca del arte escénico. Tres líneas pueden revelar mucho más que tres páginas.

 

R: A esta altura ya estabas trabajando por tu cuenta. Sólo están vos y tu creencia de que conocés este material y de que podés dramatizarlo mejor que nadie. ¿Es eso lo que te mantiene andando?

V: Yo sabía que tenía una buena idea. Estaba en el estudio de Fox un día para una audición, y uno de los ejecutivos de esa reunión temprana me acompañó hasta el estacionamiento y dijo, ey, si todavía estás interesada en escribir un guión, podemos hacer un trato.

 

R: ¿Alguno de estos ejecutivos alguna vez logró articular qué era lo que les atraía del guión?

V: Me dijeron que había tocado un tema verdadero con una mirada nueva, fresca. También, aparentemente, ha habido cierto estudio que indicó que cualquier cosa con la palabra casamiento en el título funciona bien.

 

R: Mientras tanto, en tu tiempo libre, grabás Men seeking women, y el director te pide leer tu guión.

V: lo que yo no sabía era que lo quería porque había visto mi unipersonal. Le doy mi segundo borrador y no sé nada de él por tres semanas. Tengo la impresión de que lo odia, pero luego me entero de que él y su compañía productora necesitan algo de tiempo para dieñar un presupuesto y hacer una oferta oficial.

 

R: ¿Rita Wilson es griega? Ella dijo que realmente se conectó con el espectáculo.

V: Sí. Vino al show, y fue tan efusiva que cuando quisimos hacer una nueva puesta en The Globe, ella estuvo de acuerdo en producirla. Yo le dije que no necesitábamos el dinero, sólo su nombre. Y fue su nombre lo que nos acercó a la CNN, E Entertainment, Channel 7, Daily Variety. También me dijo que yo había logrado captar por completo lo que era crecer entre griegos. Y eso me encanta, por que éso es lo que me propuse hacer.

 

R: Claro que cualquiera puede relacionarse con este humor, porque todos, en mayor o menor medida, alguna vez hemos sido avergonzados por las excentricidades de nuestra familia.

V: Mi familia ha tenido ocho Lincoln Continentals estacionado en el frente de la casa. Eso es avergonzante.

 

R: ¿De dónde proviene tu tenacidad?

V: De mi madre. Ella me dió una frase para la película el otro día. El padre en el film dice Yo soy el jefe en esta casa, y la madre –en la escena tal como está ahora, voltea hacia la hija y le dice un sí, claro, mirando hacia arriba. Pero mi madre sugirió que el personaje en lugar de eso respondiera: pero la mujer es el cuello y puede girar la cabeza hacia donde le dé la gana.

 

Mi gran casamiento griego tiene sentido.

(Después de todo, los griegos inventaron la comedia).

 

Por B. Jude Landry para VENICE Magazine Luego de obtener su título en drama en la Ryerson en Toronto e ingresar a la compañía Second City, cambió su vida al escribir un unipersonal en el que interpretaba doce personajes: hoy, Mi gran casamiento griego la ha convertido en una actriz cuyo nombre resuena en castings y almuerzos entre ejecutivos. Su historia es del tipo “el arte imitando la vida”. La narración de su experiencia personal se desenvuelve como una película basada en eventos que son demasiado fantásticos como para ser ciertos, y aún así demasiado reales como para no dar lugar a una narración fascinante. ¿Confuso? Sólo digamos que la nueva película de Nia es lo más aproximado a un sueño hecho realidad, un cuento de hadas casi como los que le gustan a Hollywood.

 

Venice: La experiencia que viviste para conseguir tu primer trabajo como actriz fue increíble.

Nia Vardalos: Yo acababa de salir de la escuela de actuación, donde hice teatro musical. Y realmente quería entrar en Second City. Había ido tres veces a audicionar y nunca recibí ni un llamado de respuesta. Alguien me dijo que si trabajás ahí, es como si tomaras clases gratuitas, y así te conocen, y tenés más oportunidades de ser seleccionado. Así que me anoté para un trabajo en la boletería. Trabajé ahí por tres semanas. Lo mejor era que podía ver el espectáculo a la noche. Cortaba las entradas de las personas, cerraba la boletería y luego me iba a ver la función. Tres semanas más tarde, yo había terminado de tomar las entradas y el público ya estaba ubicado, cuando la stage manager viene corriendo a la boletería. Estaba revisando el fichero, tratando de encontrar el número telefónico de un reemplazante. Pero el reemplazante no contestaba el teléfono.

 

¿En qué pensabas en ese momento?

Ella ni siquiera me conocía. Me dice, Llamó tal que dice que está enfermo, y tenemos que encontrar a su reemplazante. Y luego golpeó el teléfono, gruñó y luego se fue corriendo atrás del escenario. Y entonces me dí cuenta—estaba parada como si alguien estuviera transportando mi cuerpo, y caminé atrás del escenario y golpeé la puerta. Todos estaban llamando furiosamente por teléfono, trantando de ubicar a alguien, volviéndose locos. Y yo dije: Hola, soy integrante de Actor’s Equity, y creo que conozco su espectáculo. [risas] Hubo una breve pausa, y luego ellos dijeron, Fuera de acá. Entonces dije que lo sentía, pensando que ahora además me iban  a echar de la boletería. Bueno, la directora escénica vino adelante y me preguntó si realmente conocía el espectáculo. Tengo una memoria por la cual puedo ver o escuchar algo una vez y cantártelo tal cual en seguida. Así que dije sí, conozco la obra. Uno de los miembros del elenco estaba parado ahí, y me preguntó si conocía la escena original, una escena de dos personajes. Dije -era una escena llamada La monja. Así que él empezó a decir sus líneas y yo comencé a repetírselas, y dijeron: bien, pónganla.

 

Y estabas lista para entrar.

¿Podés imaginártelo desde el punto de vista del público? Acababa de tomar sus abrigos y sus entradas, y ahora estaba sobre el escenario. Deben haber pensado: uh, esto es un teatro de servicio completo. Así que hice el espectáculo, y luego los actores estuvieron increíbles. Y me decían, vamos, te compramos una Coca. Les dije que gracias, pero que tenía que ir a casa. Y caminé unas ocho cuadras hasta mi casa —en la niebla— me senté en mi cama, y pasó como un minuto y medio del silencio total, y empecé a llorar. Lloré como durante una hora de pura ansiedad y stress de lo que acababa de hacer. Y luego, al día siguiente, llegué a la boletería para mi turno de las 10 de la mañana, y los productores me estaban esperando. Me dijeron: estás contratada.

 

Estabas soñando. Y despertaste y descubriste que era todo verdad.

Desde entonces, es tanta la gente que me recuerda lo que he logrado esa noche. No recuerdo nada acerca del espectáculo, sólo que yo sabía que estaba viviéndolo en una especie de cámara lenta. Podía escuchar al público –las oleadas de risa. Luego el elenco me tomó de la mano y me llevó fuera del escenario durante los momentos en que se apagaban las luces. Todavía no puedo creer que lo haya logrado. Pero esa noche abrió toda mi carrera. Porque los productores de Chicago decían, ¿Quién es esa chica con tanto temple? Me llevaron al Second City Theater de Chicago, donde conocí a mi marido. Mi marido, que se bautizó en la iglesia griega ortodoxa –algo acerca de lo cual escribí en la obra- que Tom Hanks y Rita Wilson vieron y sobre la cual decidieron hacer la película. Así que esa noche me dio mi carrera completa.  A veces pienso qué hubiera pasado si simplemente hubiera dicho, Wow, no pueden encontrar a su reemplazante, y me hubiera vuelto a la boletería. ¿Dónde estaría ahora?

 

¿Vas a cambiarle el título para la versión televisiva?

Vamos a usar un título diferente porque estamos entrando en un territorio nuevo. La misma premisa, pero más acerca del encuentro entre dos familias -probablemente lleve la palabra familia; todavía no lo titulamos. Un amigo me dijo: obra, película, ahora una serie de tv; ¿qué sigue? ¿Un juego de mesa?

 

La obra y la película son comedias etnocéntricas. ¿Es aquello de escribir “sobre lo que conocés”?

Me pareció que no había personajes griegos. Pero en lugar de quejarme, me puse a escribirlos. Nunca pesé que la obra iba a estallar de la manera en que lo hizo, no sabía que se agotarían las entradas. La obra comenzó en el Acme Theatre, luego Rita Wilson—cuando yo ya tenía algo así como una hora de material- la produjo en el Globe Theater en West Hollywood, y ahí estuvo en cartel por 3 o 4 meses.

 

¿Estás escribiendo la serie de tv, también? ¿En qué otros proyectos estás trabajando?

Marsh McCall es el guionista y productor ejecutivo, -él se encarga de Just shoot me. Necesitaba a alguien que entendiera el mundo griego lo suficiente como para hacerlo accesible. Si la serie finalmente se hace, él va a ser el escritor principal así que no voy a ponerme demasiados sombreros. Creamos el capítulo piloto juntos, y le confié mis personajes. También estoy trabajando en dos guiones. Soy una especie de idiota inconsciente. La gente piensa que soy muy impetuosa, pero no es así para nada. Lo que no conozco no puede lastimarme. Simplemente me lanzo diciendo Woo-hoo, ¿qué es lo que viene a continuación?

 

Me encantaría poner un micrófono en tu cabeza esa noche en la que tomaste la decisión de ir tras bambalinas y echarte de cabeza al fuego proverbial, cuando volvías a tu casa.

Bueno, creo que fue un mantra imparable de, Oh Dios, oh Dios, oh Dios, oh Dios, tratando de llegar a casa.

 

 

 

 

 

 

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