"TERROR EN AMITYVILLE"

de Andrew Douglas

 

 

"Terror en Amityville" es un film dirigido por Andrew Douglas que inspirado en un hecho real, narra los extraños sucesos vividos por una familia de clase media que enlutaron una apacible casa de los suburbios. La primera versión, protagonizada por James Brolin y Margot Kidder, dejó boquiabierto al público de fines de los setentas por plantear un tema escalofriante, para la inocencia de esos años, mediante un novedoso tratamiento escénico del terror psicológico donde los personajes se encontraban a merced de los inexplicable. En esta ocasión, más de un hecho fue modificado debido a fines comerciales empezando por la presencia tangible de los fantasmas en las secuencias de 'espanto' y la introducción de un endemoniado espíritu corporizándose en la figura del hombre de la casa. A simple vista, su productor Michael Bay, aprovechó el impacto originado en EEUU por algunos films orientales de género como "The Ring"; "Dark Water" y "El grito" (realizaciones adaptadas al paladar del consumidor americano) y extrajo lo más redituable de cada una de ellas, copiando el recurso de que el lugar más confiable, el hogar materno, se vuelve el espacio más siniestro para sus habitantes. Otra característica que 'Amityville' comparte con dichas películas es que, generalmente, algún niño entabla una relación afectiva con un 'amigo invisible' cuyo vínculo simbiótico causa más de un estrago en la desdichada criatura. Como conclusión, se puede decir que esta remake carece de la innovación textual y el efecto de extrañamiento que consagró a la primera y se circunscribe a presentar una serie de situaciones trágicas con artilugios visuales demasiado vistos, un desapego al trabajo con la atmósfera que presentaba la historia original y un argumento harto repetido. No hay que ir muy lejos para recordar que Michael Bay cometió el mismo error con la resucitada "La masacre de Texas". En fin, otra vez será.


Silvia G Romero

 

 

LA PRODUCCIÓN
El film original Terror en Amityville alcanzó un éxito sorprendente en muchos niveles, luego de su estreno el 16 de julio de 1979. El público se horrorizó por la historia, basada en el relato de los 28 días que George y Kathy Lutz vivieron en la Avenida Ocean 112 en Long Island, New York, en 1974. Protagonizado por James Brolin y Margot Kidder, el film fue un éxito de taquilla (con una recaudación en los Estados Unidos de U$S 86,4 millones) y se consolidó como un clásico de culto apreciado y amado por legiones de fanáticos del terror en todo el mundo. La música original de Terror en Amityville fue nominada al Premio de la Academia® y el film entró en la iconografía de la cultura popular a través de su personaje principal, una amenazadora casa colonial holandesa cuyo diabólico par de “ojos” de calabaza iluminada de Halloween está grabado para siempre en las mentes del público cinematográfico. El relato de George Lutz de lo que ocurrió durante el breve encuentro de su familia con la legendaria residencia suele ser considerado una de las más grandes historias sobre casas embrujadas de todos los tiempos.
Ni bien aconteció el éxito de The Texas Chainsaw Massacre en 2003, los productores de Platinum Dunes Michael Bay, Andrew Form y Brad Fuller firmaron un contrato de primera opción con Dimension Films. A tono con el fin de la compañía de desarrollar y producir filmes de terror y de suspenso con bajo presupuesto, el trío se dispuso a buscar su próximo proyecto.
“Después de Texas Chainsaw Massacre, vimos a qué había respondido el público en el marketing del film”, dice el productor Form. “Lo que descubrimos fue que lo que más asustaba a la gente era que estaba inspirado en una historia real”.
“El terror es una respuesta emocional muy visceral”, agrega Fuller. “Y su poder se magnifica cuando el público cree que lo que está viendo en la pantalla podría ocurrirle a cada uno de ellos. Los filmes de terror basados en la realidad pulsan una cuerda mucho más profunda y tienden a permanecer en la mente del público mucho tiempo después de abandonar la sala de cine”.
Esta dinámica se convirtió en la inspiración de los realizadores para realizar una segunda versión de Terror en Amityville.
“El material nuevo que recibíamos no nos suscitaba entusiasmo, de modo que empezamos a ver filmes más viejos, inspirados en acontecimientos reales”, recuerda Form. Yo crecí en Long Island, muy cerca de Amityville, y recuerdo haber ido en automóvil allí con mis amigos y sentirme totalmente asustado”.
Continúa Form: “El libro Terror en Amityville vendió diez millones de ejemplares. Nadie puede negar que Ronald DeFeo, Jr. se despertó en medio de la noche y asesinó a los seis restantes miembros de la familia; esto se convirtió en un enorme debate acerca de cómo una persona pudo efectuar seis disparos con un rifle Marlin, que pueden oírse a seis millas de distancia, sin que nadie en la casa ni en las casas vecinas se hubiera despertado”.
Luego de varias secuelas poco exitosas a lo largo de los años, los realizadores sintieron la necesidad de volver al libro de Jay Anson y de basar el film en los eventos reales que tuvieron lugar luego de que George y Kathy Lutz se mudaron allí.
“El libro Terror en Amityville contenía una gran cantidad de material que no había sido incluido en el film original”, afirma Fuller. “Todos nosotros temíamos la sensación de que si investigábamos extensivamente el caso y hablábamos con la mayor cantidad posible de personas que estuvieron conectadas con los eventos reales, podríamos realizar una película aterrorizadora sobre lo que realmente les ocurrió a George y a Kathy Lutz”.
Al igual que en The Texas Chainsaw Massacre, los realizadores eran extremadamente conscientes de los desafíos y riesgos de volver a realizar un exitoso film de terror que ha sido objeto de debate durante muchos años. “El mayor desafío de volver a realizar un film es que el público lo compare inmediatamente”, explica Fuller. “Existen muchas opiniones fundadas sobre Terror en Amityville, sobre lo que ocurrió o no ocurrió. Cuando tuvimos la idea de hacer este film, acordamos que la mejor forma de desarrollar la historia era tomar partes clave del film original e integrarlas con elementos del libro que nunca habían sido explorados”.
Terror en Amityville tuvo luz verde de parte de MGM, que retendría la distribución en los Estados Unidos, mientras que Dimension Films se encargaría de la distribución en el extranjero. Una vez acordada la distribución del film, los realizadores se centraron en hallar a un escritor que pudiera mezclar los mejores elementos del original con algunas líneas argumentales nuevas, inspiradas en los detalles del libro de Jay Anson.
No fue necesario buscar demasiado: contrataron a Scott Kosar, quien previamente había escrito The Texas Chainsaw Massacre. “Deseábamos que el film tuviera un ángulo más psicológico y lo más importante era contar con personajes con los que el público pudiera conectarse afectivamente”, dice Form. “Scott realizó un grandioso trabajo en nuestro último film y una de las cosas que nos encantan de él es la profundidad con la que investiga para un proyecto. Sabíamos que indagaría con profundidad dentro de lo humanamente posible para asegurarse de que la historia que narrábamos fuese convincente y bella”.
“Michael, Brad y Andrew siempre me someten a un infernal proceso de desarrollo que logra sacar lo mejor de mí”, ríe Kosar. “En el caso de Amityville, me gustó el desafío de volver a narrar una historia clásica de casa embrujada de modo que pudiera asustar al público moderno. El problema con este género es que las convenciones están muy recicladas. En los años ’90, se confiaba en los CGI imágenes generadas por computadora como medio para narrar viejas historias con una nueva estética. Esta versión de Terror en Amityville se apoya menos en los efectos especiales y más en el terror psicológico”.
“Cuando vi el film por primera vez era un niño con un interés un poco insano en los filmes de terror, en particular los que implicaban posesiones demoníacas”, recuerda Kosar. “El aspecto más escalofriante de esta historia es la horrible tragedia que les acontece a los DeFeo. La invasión del hogar es un tema que siempre hace temblar, porque cuando proviene de la familia misma es específicamente terrorífica. La línea argumental en la que me centré fue la conexión entre Ronnie DeFeo y George Lutz: cómo los espíritus maléficos de la casa llevaban a George por el mismo camino que Ronnie transitó hacia su terrible destino”.
Con el primer borrador de Kosar, los realizadores comenzaron a buscar a un director y llegaron al muy solicitado y exitoso director de comerciales Andrew Douglas, quien debuta en el cine con este proyecto.
“Cuando Michael Bay fundó Platinum Dunes, deseaba brindarles a los directores de comerciales su primera oportunidad de dirigir una película cinematográfica”, explica Form. “Allí es donde Michael comenzó y nuestro objetivo eran los directores que hubieran realizado varios comerciales o videos pero que desearan pasar al cine. Marcus Nispel hizo un trabajo estupendo en nuestros filmes previos y, cuando desarrollamos la idea de este film, hacía tiempo que Andrew Douglas estaba en nuestra mira”.
“Andrew posee también un estilo visual que complementó esta historia”, agrega Fuller. “Este es un film de terror psicológico acerca de una familia que se desintegra a causa de su intento por realizar el Sueño Americano. Y eso es aterrorizador en un nivel diferente, más profundo. Todos sentimos que Andrew era un director que podría poner el acento en esa veracidad y que hacer que el film fuera aterrorizador y emocionalmente convincente al mismo tiempo”.
Como uno de los mejores directores publicitarios, con un estilo que abarca tanto lo clásico como lo contemporáneo, Douglas ha dirigido cientos de comerciales para clientes como Nike, Coca-Cola, Chrysler, Volvo, United Airlines, Merrill Lynch, Minolta, Audi, Ford, Lexus, Hewlett Packard, Microsoft y Verizon. “En Hollywood, los diligentes productores siempre están buscando a quienes sobresalen en sus respectivos medios visuales”, dice Douglas. “Como aspirante a realizador cinematográfico, uno está en una especie de posición similar, siempre atento a proyectos interesantes, los cuales tienden a ser filmes de acción y de terror porque es sabido que el género jugará a favor de la fortaleza de un director publicitario: el moderno estilo visual”.
Ya contando con Douglas, los realizadores comenzaron con el arduo trabajo de buscar ciudades donde hubiera una casa parecida a la icónica mansión Amityville.
“Buscamos por todos los Estados Unidos una casa perfecta ubicada cerca del agua, pero era difícil”, cuenta Form. “Teníamos equipos de búsqueda de locaciones en todo el país, y luego de meses de trabajo, finalmente encontramos una porción de tierra junto a un bello lago en las afueras de Chicago. Estábamos creando los bocetos de una casa cuando cayó una lluvia enorme, la cual inundó el lago y también esa porción de tierra”.
“Durante cerca de doce horas nos sentimos perdidos, sin saber qué hacer”, recuerda Fuller. “Entonces, nuestro coordinador de construcción se presentó en la oficina de producción dijo: “Hay una casa justo en la frontera de Wisconsin que podría funcionar, si le hacen los arreglos necesarios”. En un santiamén nos montamos al automóvil y nos dirigimos hacia allí. En cuanto entramos en la propiedad, supimos que habíamos encontrado la casa”.
Aunque los realizadores habían encontrado la casa que sería fundacional en el film, todavía tenían por delante el desafío de transformar el interior de la decadente estructura de 120 años de antigüedad, así como de agregarle las características ventanas redondas al exterior en solo seis semanas. Esa responsabilidad recayó en la diseñadora de producción Jennifer Williams.
“La casa de Wisconsin fue un hallazgo extraordinario”, afirma Williams. “No resultó fácil convencer a los dueños de que nos permitieran utilizar la propiedad, pero una vez que los realizadores vieron la casa y sintieron su presencia, todos estuvieron de acuerdo en que si el film se hacía, debería hacerse en esa locación”.
Continúa Williams: “La casa es una antigua construcción Victoriana de fines de 1880. Debido a su escala extremadamente grande y a las líneas del tejado, pudimos agregar la cara de calabaza sobre el lado sur de la estructura. La casa, además, daba a un bello lago, así que debimos construir una caseta para embarcaciones con una larga serie de escalones que conducían hacia allí”.
“La primera vez que vi la casa, me sentí un poco inseguro de poder hacerla funcionar”, cuenta Fuller. “Pero luego de que Jennifer y su equipo le adjuntaron la ‘cara’, nos sorprendió cuánto se parecía a la casa original. La versión 2005 es más grande, pero mantiene la integridad de una residencia de Ocean Avenue, a la vez que provee un entorno más dramático para el desarrollo de la historia”.
Otro desafío para Williams fue la decisión de los realizadores de mantener la historia en los años ’70. “Cuando finalmente los dueños nos dejaron entrar en la casa, fue como caminar por una especie de distorsión temporal”, describe la diseñadora. “Estaba llena de muebles antiguos, alfombrados y empapelados de los años ’30. Debimos trabajar mucho en el interior: construir una cocina que funcionara, rehacer los dormitorios y restaurar los pisos de madera que habían sido descuidados durante décadas”.
“Lo grandioso del interior de la casa”, continúa, “es que era enorme, con muchas escaleras que giraban. Siendo éste un film de época, había solamente dos teléfonos en toda la casa, adosados a la pared, por lo que es fácil ver lo difícil que sería comunicarse con el mundo exterior cuando algo andaba mal en el interior de la casa”.
Mientras Williams y su equipo de diseño de producción estaban ocupados con la construcción, los realizadores estaban inmersos en la tarea crítica de seleccionar al personaje que llevara adelante el guión. El foco de la historia es George Lutz, un adorable marido y padre que va siendo poseído por las fuerzas malignas que acechan en su nuevo hogar.
“Aun cuando George es un personaje muy agradable al comienzo del film, lentamente se va obsesionando con la casa”, explica Form. “Esto empieza a producir en él un efecto físico. Cuanto más se acerca al sótano, más extremos son sus síntomas psíquicos y su personalidad cambia de un modo más severo. Es un personaje bastante complejo: en cierta manera, la casa se convierte en la manifestación material de George; por ota parte, George representa todo lo maligno que está ocurriendo en la casa”.
Para que el film funcionara, los realizadores necesitaban a un actor joven que pudiera crear de manera imperceptible el personaje multidimensional cuyo espectro va desde padre amoroso hasta asesino mentalmente desequilibrado.
“Una de las primeras cosas que descubrimos antes de hacer la selección del film fue que los personajes reales eran muy jóvenes cuando ocurrieron los acontecimientos en 1975”, explica Fuller. “George Lutz tenía solo 28 años y Kathy Lutz, 30. En el film original eran mucho más grandes, pero nosotros queríamos que los papeles respetaran las edades reales. También queríamos contar con actores que no hubiesen trabajado en papeles similares. Cuando Ryan Reynolds se reunió con nosotros, realmente parecía una idea fresca porque él es conocido en la comedia. Ryan personificaba todo lo que queríamos que fuera George Lutz: encantador y maravilloso, pero con las dotes de actuación como para llegar a ser cruel y maligno”.
Reynolds, quien saltó a la fama luego de su papel protagónico en la exitosa comedia Van Wilder, en principio dudó cuando se enteró del proyecto: “Sentí dudas cuando escuché lo de ‘nueva versión’ porque esa clase de filmes tienden a ser un poco gratuitos”, explica. “Pero esa sensación pronto se disipó luego de leer el guión, que seguía al libro con mucha más fidelidad. Me intrigaba que desearan contratarme. George Lutz era un tipo bastante intenso y, básicamente, el film se trata de la lucha de un hombre para mantener su salud mental mientras es atraído hacia el centro del mal. La mayoría de mi trabajo ha sido en la comedia, de modo que este papel es soñado: es la oportunidad de interpretar a un personaje con un alcance desde la A hasta la Z”.
“Lo interesante del personaje es que plantea la pregunta de si la locura entra en la casa o si la casa es la causante de la locura”, reflexiona el director Douglas. “Tratamos cuanto pudimos de dotar a George Lutz de sutiles defectos porque queríamos realizar un film que funcionara tanto a nivel sobrenatural como psicológico”.
“Para que el film funcionara, era vital que el personaje de George Lutz fuese muy agradable al principio”, continúa el director. “Hay que amar a los personajes al principio para comenzar a odiarlos al final. Ryan aportó un encanto y una verosimilitud al personaje que no necesariamente estaban escritos en la página. Hacer que el público lo ame, lo odie y finalmente vuelva a estar con él no es algo fácil de realizar para un actor, pero sin ninguna duda, Ryan lo logró”.
Poco después de mudarse a la nueva casa, Kathy Lutz comienza a percibir cambios sutiles en la conducta de su esposo. A medida que George se vuelve más distante cada día, Kathy lucha por mantener a la familia unida. Para este papel, los realizadores pensaron en la versátil actriz Melissa George, quien venía de una memorable temporada en el papel de la némesis de Jennifer Garner en el exitoso programa televisivo Alias.
“Antes de seleccionar a Ryan para el papel protagónico, debimos imaginarnos quién interpretaría a Kathy, y en principio eso nos planteó algunos problemas”, cuenta Fuller. “Kathy es un personaje muy complejo: al principio del film parece muy dócil y doméstica, pero al final debe ser una heroína de acción que protege a sus niños para que no los maten. Hay un arco grande para cubrir en 90 minutos y necesitábamos a una actriz que fuese muy atractiva pero creíble como madre protectora de tres niños”.
“Kathy es una mujer adorable, bella y segura de sí”, dice George. “Creo que la razón por la que duraron 28 días en la casa fue que ella negaba todo el tiempo que su esposo se estaba volviendo loco y que la familia se estaba separando”.
“Melissa George también recibió una directiva clara respecto del film: en cuando adquiriera el protagonismo, debía hacerlo de un modo que su humanidad no se viera comprometida”, dice el director Douglas. “Si de pronto se convirtiera en una heroína de acción unidimensional, el film perdería algo. Ella se hizo cargo de todos los conflictos, inseguridades y negaciones del personaje y los incluyó en su interpretación de una forma que resultó plausible y emocionalmente convincente”.
Cuando se le pregunta si cree que los acontecimientos de Amityville realmente pudieron haber ocurrido, George dice: “Al principio no estaba segura. Al ver el film original, mi impresión era todavía de indiferencia. Pero luego comencé a investigar y a leer lo que esta gente vivió: deben haber visto algo, algo les debe haber ocurrido porque nunca más regresaron a la casa a recoger ni una sola cosa. Partieron y nunca volvieron. Lo que ocurrió en esa casa debe haber sido muy malo”.
A Reynolds y a George les agradó ver que el guión echaba luz sobre la pregunta obvia: ¿Por qué una familia se muda en primer lugar a una casa luego de que les han contado directamente acerca del horrible pasado de ese lugar?
“Cuando comienza el film, vemos a esta familia viviendo en un apartamento diminuto, y de pronto tienen la oportunidad de mudarse a esta casa increíblemente grande sobre un lago, con una caseta para embarcaciones, un patio y una historia negativa”, explica Reynolds. “George Lutz es contratista y sabe que nunca podría pagar una casa como ésta en circunstancias normales. También siente la presión de ser el proveedor de su nueva familia, de modo que se vuelve a Kathy y le dice: ‘Las casas no matan a al gente. Son las personas las que matan’”.
Cuando el reparto estuvo completo, los realizadores se sintieron verdaderamente complacidos con los actores: “Todos los actores aportaron a la pantalla más de lo que estaba escrito en el guión”, asegura Fuller. “Ryan y Melissa respondieron al material de una manera que les permitió adentrarse en la cabeza de los personajes y reflejar los pequeños matices y tics que hicieron de sus interpretaciones algo especial y memorable. También fuimos muy afortunados de encontrar a cuatro actores muy jóvenes lo suficientemente audaces y maduros como para manejar el material muy oscuro de este guión”.
“Día tras día, el elenco fue tan consistente que me alivió la presión de dirigir mi primer film”, asegura el director Douglas. “Los niños estuvieron fenomenales: nunca debimos esperarlos y se mantuvieron realmente concentrados, lo cual nos permitió maximizar el breve tiempo que se nos permitía trabajar con ellos”.
Cuando los realizadores comenzaron con los preparativos finales para el rodaje de 51 días en los suburbios de Chicago y Wisconsin, decidieron reunir allí a varios integrantes del reparto para que comenzaran a vincularse como una familia.
“Deseábamos que Melissa conociera bien a los niños antes de comenzar la filmación”, explica Form. “Nos parecía que para el público era vital que conociera a los personajes en el primer acto y que sintiera cuán pendientes estaban unos de otros. Si puedes lograr ese nivel de desarrollo de personajes, éste se eleva en el segundo y tercer actos”.
“Pasé mucho tiempo conociendo a los niños y los llevé a todos a Six Flags”, cuenta Melissa George. “Me pasé todo el día con ellos, viendo si eran lo suficientemente altos como para subir a los juegos y, básicamente, haciendo como si fueran mis propios niños”.
Mientras George y sus hijos en la ficción compartían su tiempo, Reynolds abordó de manera opuesta su papel en los días previos al comienzo de la fotografía principal: “No quería conocer a los niños antes del rodaje, porque si empezaban a gustarme, mi trabajo se haría más difícil”, explica el actor, refiriéndose al hecho de que George Lutz se vuelve más amenazador para los niños a medida que aumenta su locura. “Hay un viejo adagio que dice: ‘Esto va a herirme más a mí que a ti’ y yo les aseguro que es cierto. Hacer escenas en las que uno abusa emocionalmente de niños es verdaderamente difícil”.
El 2 de agosto de 2004 comenzó la producción en la casa Victoriana de 120 años de antigüedad, recientemente transformada en el hogar de George y Kathy Lutz. Tanto para Reynolds como para George, verla de cerca por primera vez fue impresionante.
“La casa es el personaje predominante en la película”, dice Reynolds. “Es gracioso porque al comienzo del film, somos personajes casi subordinados a la casa y a lo largo de la historia, George lentamente va formando parte de ella. Cuando vi por primera vez la casa, había algo de ella que resaltaba: esos ‘ojos’ nos hacían sentir que siempre había alguien observándonos”.
“Es una casa escalofriante y nadie ha vivido en ella durante mucho tiempo”, agrega Melissa George. “Cuando fui allí por primera vez, los productores me preguntaron: ‘¿Quieres entrar y ver la casa?’ y yo pregunté: ‘¿Qué escena vamos a filmar el primer día?’ Ellos me respondieron que era la escena en la que Kathy y George ven por primera vez la casa. De modo que les dije que no quería verla hasta que hiciéramos la primera toma, lo cual aseguraría una reacción completamente orgánica”.
Otro momento parecido para George fue filmar la escena en la cual George y Kathy Lutz llegan a casa y encuentran a su hija más pequeña parada en el extremo del tejado de la casa, de 42 pies de altura. “Chelsea sube al tejado para jugar con Jodie, su amiga imaginaria”, explica Melissa George. “George y Kathy se horrorizan al verla balancearse precariamente en el borde del tejado: un paso en falso le significaría la muerte”.
La escena requirió que la pequeña actriz Chloe Moretz caminara todo el largo de la casa en un andamio de seis pulgadas a 42 pies del suelo. Los realizadores acudieron al coordinador de acción mundialmente conocido Kenny Bates.
“Cuando concebimos este film, había algunas secuencias seminales de acción que necesariamente debíamos filmar”, explica Fuller. “Kenny ha trabajado muchas veces con Michael Bay y es el mejor coordinador de acción del negocio. Un montón de gente pensó que estábamos locos al colocar allí a una niña, pero Kenny fue la persona capaz de subirla hasta allí sin problemas”.
Para la pequeña Moretz, la secuencia fue un trabajo de todos los días: “Al principio estaba nerviosa, pero una vez que me subí y sentí que los arneses y cables me mantendrían segura, me sentí bien. La única vez que me asusté fue cuando resbalé del borde y caí al vacío. Por un segundo me olvidé de que tenía el arnés y pensé que iba a caer al piso. Cuando finalmente terminamos, no quería bajar porque era muy divertido volar allí arriba”.
“Kenny fue muy diligente al darle confianza a Chloe y hacerle entender cómo los cables la iban a proteger”, dice Form. “Fue sorprendente ver su evolución desde el primer día en el tejado, cuando sus pasos eran inseguros, hasta el tercer día, cuando saltaba y caminaba sin ningún temor. Esas tomas funcionaron debido a la habilidad de Kenny para infundirle confianza a Chloe y para hacer que todos a su alrededor nos sintiéramos muy seguros”.
Incluso la actriz George, quien durante dos temporadas interpretó sus propias escenas de riesgo en la serie de acción Alias, se impresionó con el trabajo de Moretz en el tejado: “Chloe es una niña realmente fuerte e hizo un trabajo sorprendente. Había una parte de la escena en la que yo colgaba del borde del tejado con Chloe aferrada de mi brazo y balanceándose a 40 pies del suelo. Cuando gritaron ‘Acción’ ella miró hacia arriba con los ojos volteados hacia atrás y eso fue una imagen horripilante. Sólo le dejé hacer unas pocas tomas porque era muy desagradable de ver”.
En el curso de los 51 días de rodaje, los realizadores fueron constantemente sorprendidos por el nivel de compromiso y de resistencia física demostrados por Ryan Reynolds y Melissa George.
Cuando finalizó al fotografía principal en Buffalo Grove, Illinois, el 21 de octubre de 2004, el reparto y el equipo sintieron por igual que habían compartido una experiencia única de filmación.

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