"KILL BILL ! - LA VENGANZA - VOL. 1"

 de Quentin Tarantino

  "Kill Bill" es la última película del autor / director Quentin Tarantino.


Kill Bill es un homenaje a los filmes que Tarantino más ha amado en su vida: los westerns spaghetti, los filmes chinos de artes marciales y los japoneses de samurai, así como el animé. Para decirlo con simpleza, Tarantino describe esta película como un “prensado” de todo el cine bizarro que ha absorbido durante los últimos 35 años.

Tarantino ha logrado algo esencialmente nuevo a través de la conjunción de géneros y de las referencias a la cultura pop en su film, que tanto los distingue. Una escena de una película yakuza es presentada como un fragmento de animé con música “hallada” en un western spaghetti. En la secuencia culminante de la House of Blue Leaves Casa de las Hojas Azules tenemos guerreros samurai -cuyas vestimentas coinciden con las de Bruce Lee- sobre el piso de cristal de un club nocturno (¡filmado desde abajo!), que no estaría fuera de lugar en el deslumbrante drama de gángsters de Seijun Suzuki Tokyo Drifter (1966).

Kill Bill-Vol.1 narra la historia de una solitaria sobreviviente conocida solamente como La Novia (Uma Thurman), en cuya boda fue presa de una emboscada (junto con su niño por nacer) y quedó a punto de morir. Tras pasar cuatro años en estado de coma, la muchacha se embarca en búsqueda de justicia contra los responsables: sus ex – camaradas de una vida que ella ya dejó atrás. Estos camaradas, un grupo de élite de asesinos liderados por el personaje que da nombre al film (David Carradine) conforman el llamado The Deadly Viper Assassination Squad Escuadrón Asesino de Víboras Mortales, o DiVAS. Cada uno de estos dotados asesinos tiene un nombre codificado, de acuerdo con diferentes especies de serpientes venenosas: O’Ren-Ishii (Lucy Liu) es Cottonmouth, Elle Driver (Daryl Hannah) es California Mountain Snake, Vernita Green (Vivica A. Fox) es Copperhead, y Budd (Michael Madsen) es Sidewinder.

Bill ha invertido una cantidad considerable de dinero y de tiempo en el escuadrón DiVAS, pero uno de sus engreídos integrantes significa para él más que un “despiadado bastardo asesino”: la Novia misma, cuyo nombre en código es Black Mamba, puede que sea la asesina más talentosa de todos. Como la amante de Bill, es objeto de lógico resentimiento por parte de los restantes Vipers.

Tarantino afirma que los diferentes estilos cinematográficos que utiliza para las variadas secuencias de Kill Bill fueron para él una elección natural, para un realizador de estilo propio como él, quien durante décadas ha estado saboreando los productos cinematográficos pop de varios continentes. “Cuando voy a hacer una escena que se parece a algo que podríamos ver en un gialo italiano [película de puñaladas] o en un filme de kung-fu, sé cómo ellos la hubieran hecho, así que la filmo de esa manera. No pienso en mí mismo solamente como un director estadounidense. En cualquier país, la gente puede ver en mis filmes cosas que entiende y que disfruta”.

Aun cuando pueda sonar extraño, la explicación de una película como Kill Bill es, en parte, geográfica. Tarantino pasó su época de juventud en la zona de South Bay, la región al sur de Los Angeles en Orange County que incluye Manhattan Beach. Su película anterior, Jackie Brown (1997), está situada en esa zona y resulta ser una vidriera de sus numerosos encantos.

South Bay era un área que aún contaba con “salas de cine bizarro” de segunda mano, que mostraban filmes de explotación a los negros y de kung-fu, mucho después que el mercado se hubiera agotado en sectores más al norte de la ciudad.

"Yo era un niño cuando a comienzos de los ’70 se vivió la explosión del kung-fu”, recuerda Tarantino de su aprendizaje en el Old School of Martial Arts Cinema. "Durante casi dos años se la pasaron exhibiendo esos filmes de kung-fu, y aun cuando el furor por el kung-fu había desaparecido en todas partes, a fines de los años ’70 y a comienzos de los ’80, en las zonas de South Bay aún se mantenía vivo en salas marginales. Creo que es uno de los géneros cinematográficos más grandiosos que alguna vez hayan existido”.

Por televisión, Tarantino miraba The Green Hornet, donde se presentaba al joven Bruce Lee como el enmascarado ladero del héroe, y luego siguió la explosión del maestro del kung-fu euroasiático de David Carradine, Caine, en la serie de ABC-TV Kung Fu. Pocos años más tarde, su interés abarcó también los géneros de acción asiáticos, así que sintonizaba una emisora UHF local en idioma japonés para seguir las hazañas subtitulados del detective ninja de Sonny Chiba, Hattori Honzo, en la serie importada Shadow Warriors. Cuando a mediados de los años ’80 llegó la nueva moda del cine de acción de Hong Kong, Tarantino era ya empleado de un video-club en Manhattan Beach, y fue uno de sus más tempranos y notorios transmisores.

Los entendidos fanáticos de Tarantino han señalado la influencia temprana de estos filmes de puñetazos en los trabajos del autor/director: desde los ecos de los ultraviolentos filmes Streetfighter de Sonny Chiba en su guión de True Romance, hasta una referencia a la película de acción de Hong Kong City of Fire en Reservoir Dogs (1992), su estruendoso debut como director.

El director declara: “Soy un fanático absoluto de las películas de época de artes marciales hechas en los años ’70 `por los Hermanos Shaw. Si mi vida tuviese dos lados, uno de ellos sería el de los Hermanos Shaw y el otro, el de los westerns italianos. En verdad, todos ellos ejercen una mutua influencia: hay cosas de las películas de los Hermanos Shaw que han sido tomadas prestadas de los westerns italianos. Durante los años ’70, las películas de estos dos géneros solían utilizar los mismos argumentos, así como imágenes y tomas similares. Hay entre ellos un parentesco bastante profundo”.

La influencia del cine asiático en Kill Bill va más allá de la línea argumental y del estilo visual: Tarantino también creó papeles para tres legendarios actores del género de artes marciales.

Para el conocido maestro japonés de la espada Sonny Chiba, despertó al personaje Ninja Hattori Hanzo, de la serie Shadow Warriors. La costubre de Hanzo de hacer una pausa para recitar fragmentos de la escritura cuando estaba a punto de matar, ya había sido utilizada por el asesino filosófico interpretado por Samuel L. Jackson en Pulp Fiction

Tarantino seleccionó al artista/actor chino de artes marciales Gordon Liu Chia-hui para interpretar tanto a Johnny Mo, el líder vestido de cuero del escuadrón de los guardaespaldas Crazy 88 en Tokio, como a Pei Mei, un popular “monje de blancas cejas”, personaje de muchas de los filmes de época de los Hermanos Shaw. En este caso, eligió a contrapelo: Liu siempre interpretaba a héroes incondicionales (u ocasionalmente cómicos) en los filmes de Shaw, mientras que Pei Mei (usualmente interpretado por el actor Lo Lieh) solía ser uno de los villanos más oscuros del estudio, al traicionar a sus hermanos marciales por los tiranos manchúes en películas como Executioners From Shaolin (1977), de Liu Jia-liang. (Tendremos que esperar Vol. 2 para ver cómo la versión de Tarantino de Pei Mei recae en el espectro héroe-villano).

Liu se sintió impresionado al saber que David Carradine había sido elegido para el papel que le da el nombre a la película. Durante la filmación en China, llevó aparte al actor para decirle lo mucho que había admirado su programa: “Esa serie fue muy importante para que la gente de Occidente entendiera el kung-fu. Y también siento un gran respeto por Quentin, dado que colaboró en la expansión del kung-fu y las artes marciales fuera de China y del Lejano Oriente”.

Es importante señalar que Tarantino no ha simplemente imitado sus fuentes genéricas en Kill Bill sino que las ha transformado, filtrado a través de la sensibilidad de un devoto fanático americano cuya imaginación funciona como un crisol (o una prensadora, como él lo llamaría) que finalmente revela las semejanzas entre géneros aparentemente dispares.

El director explica: “He dicho muchas veces que mis películas tienen lugar en dos mundos diferentes. Uno de ellos es el ‘Universo Quentin’ de Pulp Fiction y de Jackie Brown, realzado pero más o menos realista. El otro es el Mundo de las Películas. Cuando los personajes del Yniverso Quentin van al cine, lo que ven tiene lugar en el Mundo de las Películas. Son una ventana hacia ese otro mundo. Kill Bill es mi primer film que transcurre en el Mundo de las Películas. Soy yo el que imagino qué ocurriría si ese mundo verdaderamente existiera, y pude llevar allí al equipo de filmación y hacer una película de Quentin Tarantino acerca de esos personajes”.

“Estoy creando otro mundo”, continua Tarantino. “Esta película no ocurre en el universo en el que vivimos: Aquí las mujeres no son el sexo débil, sino que poseen exactamente los mismos instintos predadores que los hombres, los mismos impulsos para matar o para que las maten”.

Respecto del desafío de vivir en el universo de películas clase-B de Tarantino, Uma Thurman dice: “Es caminar a lo largo del increíble límite de hallar la humanidad dentro de esta épica insanamente irreal y loca”.

Planeado originalmente como un solo film, la película fue dividida en dos partes pocos meses antes de su estreno en octubre. El resultado son dos partes de aproximadamente 90 minutos, Kill Bill-Vol. 1 y Kill Bill-Vol. 2.

“Si hubiera pensado mientras lo estaba escribiendo”, reflexiona Tarantino, “que Harvey Weinstein [el co-presidente de Miramax] estaría dispuesto a dividirla en dos partes, lo habría sugerido. Pero francamente nunca pensé que él lo haría. Después, cuando él mismo dijo que no cortaría nada y que consideráramos estrenarla en dos pares, yo exclamé: ‘¡Qué interesante!’. Me senté junto a la editora Sally Menke y, en tres días aproximadamente, imaginé cómo hacerlo”.

Cuando llegó el momento de la decisión final, en el verano de 2003, Tarantino le mostró a Weinstein lo que sería Kill Bill-Vol. 1. Presentó la proyección diciendo: ‘O bien esta es la primera película, o es la primera mitad de la película’. LA respuesta de Weinstein fue inequívoca: “¡Este es un final tremendo! ¡Que así sea, dos películas!”

Hoy en día, existe en la industria cinematográfica de los Estados Unidos el precedente de estrenar filmes en capítulos. Y en Europa y en Asia ha sido una práctica común durante décadas. En verdad, una de las influencias clave en Kill Bill, Battles Without Honor and Humanity, de Kinji Fukasaku, es un drama épico de gángsters acerca de la decadencia del clan yakaza, estrenada en varios capítulos entre 1973 y 1976.

Pero lo cierto es que cada uno de los capítulos de Kill Bill posee su propio tono y atmósfera. En términos de influencias asiáticas, el Vol.1 está dominado por el Japón, personificado por Sonny Chiba (The Streetfighter), quien interpreta al fabricante de espadas samurai Hattori Hanzo y que se desempeñó como el coreógrafo de kenjutsu del film. El Vol. 2, por su parte, está dominado por China, personificada por la leyenda de las películas de artes marciales Gordon Liu Chia-hui (The Master Killer).

Las numerosas referencias a los westerns spaghetti que se hallan en el Vol. 1- en particular las obsesiones en algunas elecciones musicales de Tarantino- serán fuertemente saldadas en el Vol. 2, cuando la Novia se encuentre con el Budd de Michael Madsen (alias Sidewinder) en El Paso, Texas, y persiga a Bill hasta México.

Y también está la peculiaridad de que Bill, el personaje que le da título al film, interpretado por David Carradine, aparece muy poco en el Vol. 1. Ciertamente, su espíritu causa gran preocupación y su inimitable voz susurrante puede escucharse en varias ocasiones. Pero sólo lo vemos brevemente. “Lo veremos mucho en el Vol. 2”, dice Tarantino, “que se trata del enfrentamiento entre ambos”.

Según Tarantino, también existía una razón práctica mucho más simple para presentar Kill Bill en dosis más medidas y pequeñas.

Después de todo, la secuencia de la lucha final de Vol 1., “The Showdown at the House of Blue Leaves”, es una batalla de espadas samurai de 20 minutos entre la Novia y los adláteres de la asesina-convertida-en-jefe yakuza O-Ren Ishii (Liu). Su filmación llevó ocho semanas en uno de los escenarios del Beijing Film Studio, sólo dos semanas menos que la agenda entera de producción de Pulp Fiction. Asegura Tarantino: “Cuando llegas al final del Vol. 1 estás exhausto, listo para tomarte un descanso”.

En un nivel más filosófico, sugiere el director: “Se supone que esta es mi versión de una película bizarra y la sola idea de una película de ésas de tres horas de duración es toda una contradicción”.

Kill Bill posee la estructura argumental básica de un film de kung-fu, un formato que ha sido fundamental al género desde sus inicios, desde los tempranos filmes fundacionales de los hermanos Shaw como One-Armed Swordsman (1967) de Chang Cheh, hasta algunos derivados americanos como The Karate Kid (1984). Una de las cosas que claramente no se han perdido es al código de honor del héroe de kung-fu o del espadachín samurai tradicional.

Dice Uma Thurman: “Para mí, lo importante es que mi personaje posee cierta nobleza. No es que se la pasa acercándose a hurtadillas a la gente o que trate de golpear a todos. Va hacia cada uno de los Vipers restantes, les sale al encuentro en su propio terreno, les deja elegir las armas y, básicamente, los reta a duelo. Así que por lo menos, ella respeta un código ético: las Reglas de Honor Viper que Tarantino me señaló”.

“Escribí y reescribí durante todo un año”, cuenta Tarantino. “Si me topaba con un inconveniente, paraba y miraba una película de artes marciales. Veía por lo menos una película de Hong Kong por día, y a veces dos o tres. También miraba películas japonesas de samurai y animé. De modo que tenía la cabeza poblada de esas imágenes y esa fue la materia prima de Kill Bill. Durante ese año no supe nada de las películas de Hollywood que se estrenaban”.

Y además, Tarantino solía consultar a la protagonista femenina durante el proceso de escritura: “La escritura del personaje fue más abierta de lo que usualmente suelo hacer, así ella podía continuar con sus aportes”.

También el director comenzó con Thurman el proceso que ella describe como “aprendizaje de cine de género”. “Cuando se creó esta idea, él proyectó para mí The Killer de John Woo, el film de Pam Grier Coffy, los filmes de Sergio Leone/Clint Eastwood, y Lady Snowblood, un film japonés de mujeres samurai que resultó ser muy inspirador. Pilas y pilas de esta clase de material, de películas de acción que en cierta forma me aterrorizaban. Era como decir: ‘¿Qué es lo que está escribiendo para mí?’”.

A medida que la película iba tomando forma en el papel, también lo hacía la música, en la cabeza de Tarantino y en su estéreo.

Los fanáticos del realizador saben de su pasión por la música, tan intensa como por el cine. Sus elecciones musicales entran muy tempranamente en el proceso de gestación de sus películas . Dice el director: “Verdaderamente, no puedo seguir adelante con la escritura hasta que descubro cuál será la música de apertura, la que pondrá al público en clima. Una de las primeras cosas que supe en Kill Bill fue que la música de apertura sería ‘Bang Bang (My Baby Shot Me Down’). Y tenía también la música flamenca para la escena de lucha en el jardín nevado, antes de escribir al escena. La música me ayuda a encontrar el ritmo de la película”.

Muchos de los temas que terminan formando parte de las películas de Quentin Tarantino provienen de la laboriosa colección del director, que cuenta con cientos de álbumes de músicas de películas. Así que, además de temas de Sinatra, de Charlie Feathers, del trío punk japonés The 5.6.7.8’s (quienes aparecen en escena como la inusual banda en Tokyo’s House of Blue Leaves), y de la banda ultra-oscura neo-lounge alemana Neu!, la música de Kill Bill incluye asimismo varias selecciones genéricas aptas de algunos clásicos del cine bizarro.

Un fragmento de la música de Bacalov del western spaghetti de 1972 The Grand Duel es utilizado durante el flashback animé de la muerte del padre de O-Ren Ishii’. También se emplea efectivamente un clip del thriller de 1968 Twisted Nerve, de oca Bernard Herrmann, en la temprana secuencia del hospital. Ejemplos perfectos del Efecto Prensadora.

Y hay más: el tema soul Enka del gangster yakuzza de Kinji Fukasaku Battles Without Honor or Humanity; la música de Isaac Hayes "Run Fay Run" del clásico de de Jonathan Kaplan Truck Turner, y el animoso número llamado "The Flower of Carnage", interpretado por la estrella cinematográfica japonesa Meiko Kaji, cuyo personaje típico, Lady Snowblood, la viuda samurai, resultó ser una influencia clave en el retrato de O-Ran Ishii en Kill Bill.

Elementos temáticos de dos shows de los ’70 completan la mezcla: la trompeta de Al Hirt de The Green Hornet (donde el grande del kung-fu Bruce Lee interpretó al ladero del héroe, Kato) y la música de Quincy Jones de Ironside, que se convirtió en uno de los temas principales de Kill Bill.

“Si mis álbumes parecen ajustarse a mis películas”, reflexiona Tarantino, “es porque creo que son verdaderamente personales, míos y de la película. No se trata de música que elegimos para vender CDs. Además de la calidad profesional del sonido, es como si yo grabara una cinta con mi material favorito y te la entregara”.

Para componer la música original de la película, Tarantino acudió a The RZA (pronúnciese “Rizza”), el novedoso productor de varios álbumes del grupo hip-hop Wu-Tang Clan, que le brindó gran parte de su inspiración (y también sonidos) de los filmes chinos de artes marciales. RZA produjo también varios álbumes solistas (incluyendo dos bajo el nombre de Bobby Digital) y compuso la música del film de Jim Jarmusch Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999).

Para interpretar a O-Ren Ishii, ex-Viper que empuña la espada samurai y que se convierte en la primera jefa-de-jefes del submundo japonés, Tarantino buscó a Lucy Liu, cuyo talento para los duros papeles de acción fue confirmado en sus excelentes trabajos en Payback (1999), Charlie's Angels (2000) y Ballistic: Eks vs. Sever (2001).

Inicialmente, Tarantino había pensado en una O-Ren algo fría y andrógina, pero a medida que Liu iba aprendiendo más sobre la lengua y la cultura de Japón, sugirió que su personaje fuese más femenino. “Me gustaba la idea de que fuera femenina, aunque fuera en la superficie. Aparenta ser como una muñeca, no es lo que uno esperaría de una despiadada asesina. Esta es para ella una forma de camuflarse y, de este modo, sus enemigos bajan la guardia”.

Una de las diferencias entre O-Ren Ishii y los demás asesinos, es la manera en que fue escrito el personaje, las atisbos que Tarantino nos ofrece de sus espantosos años de formación. Liu explica: “Uno puede ver de dónde proviene ella, cómo se desarrolla emocionalmente y por qué es tan fría. Normalmente se ve el costado más oscuro de un personaje como éste, pero Quentin nos recuerda que es un ser humano que ha sido transformado, endurecido por las cosas que le han ocurrido”.

Daryl Hannah estaba trabajando en el teatro en Londres en la producción de Michael Radford The Seven Year Itch cuando Tarantino la sorprendió con su visita detrás de la escena y con el ofrecimiento de un papel que había escrito especialmente para ella. Hannah dio un salto ante la posibilidad de trabajar con Tarantino. Y agrega: “Nunca había hecho a una villana total, así que me entusiasmé cuando vi lo malvada que era Elle Driver. Me encantó la idea de interpretar a un personaje tan duro y físico”.

A Michael Madsen, un favorito de Tarantino, se le ofreció el papel de Budd, un veterano del Escuadrón Viper Squad quien, ya retirado, reaviva su vida (al menos brevemente) en la lucha de Bill contra la Novia. Así lo describe Nadsen: “Es un personaje tan memorable como el de Mr. Blonde en Reservoir Dogs, pero con 180 grados de diferencia”.

Integra el elenco otro actor veterano, Michael Parks, quien protagonizó la clásica serie de televisión de los ’70 Then Came Bronson y participó en From Dusk Till Dawn (1996), escrita y producida por Tarantino y dirigida por Robert Rodriguez. Ahora, ha sido elegido por Tarantino para interpretar dos papeles, uno en cada uno de los capítulos de Kill Bill. En el Vol. 1, es el Sheriff de Texas Edgar McGraw, quien investiga la espeluznante escena del crimen de la boda. En el Vol. 2, interpreta a Esteban, un anciano mexicano que ayuda a la Novia a hacer justicia.

"Una de las claves del genio de Tarantino es que es muy particular en cuanto al reparto, porque sabe cómo utilizar extremadamente bien las cualidades de los actores”, comenta Julie Dreyfus, quien interpreta a Sofie Fatale. Y en su caso, resultó ser extremadamente cierto. Tarantino había conocido a la políglota actriz y productora televisiva hace algunos años en el Festival de Cine de Toronto. Esta vez, diseñó especialmente para ella el papel de Sofie Fatale, la abogada yakuza que habla japonés, francés e inglés.

La visión de Tarantino del submundo de Tokio no estaría completa sin Go Go Yubari, la atractiva y feroz guardia adolescente de O-Ren Ishii. Tarantino había escrito el papel para a actriz Chiaki Kuriyama luego de verla en al film de acción clásico de culto Battle Royale (2000), el último film dirigido por el fallecido Kinji Fukasaku (una de las canciones de Battles Without Honor and Humanity, film temprano de Fukasaku, se escucha en Kill Bill). Battle Royale es una sátira negra sobre el futuro cercano del Japón, donde equipos uniformados de estudiantes de escuelas secundarias son obligados a luchar hasta la muerte. Kuriyama es idealmente una adolescente virginal que perfora a sus oponentes con una reluciente navaja automática.

El submundo de Tarantino también tiene sus jefes masculinos, hombres que se resisten a la amenaza a la estructura patriarcal representada por O-Ren, Go Go y Sophie Fatale. El director escogió a algunos de sus favoritos actores cinematográficos japoneses para estos roles clave, como Jun Kunimura (de Audition and Ichii: The Killer, de Takeshi Miike) para el papel del fuerte Jefe Tanaka, y Kazuki Kitamura como el Jefe Koji. Para el resto del reparto, Tarantino confió en su productor japonés Koko Maeda.

Uno de los más recalcitrantes jefes patriarcales terminó siendo interpretado por Zhang Jin Zhan, quien también se desempeñó como el primer asistente de dirección chino del film. Este fue un apropiado desarrollo, ya que Zhang fue uno de los verdaderos jefes en el set de Pekín de Kill Bill y un enlace fundamental entre los diversos grupos lingüísticos y estilos de trabajo.

Para lograr la apariencia de Kill Bill, Tarantino viajó a China para buscar locaciones y para contratar a los jefes de departamentos asiáticos. Uno de los primeros en firmar fue el admirado diseñador de producción japonés Yohei Taneda (Sleepless Town), quien luego construiría en un descomunal escenario en Beijing el set que representa al club nocturno y restaurant donde se filmarían las más ambiciosas secuencias de acción.

Cuenta Taneda: “Comencé a hablar con Quentin en enero de 2001 y en abril iniciamos la construcción de los sets, que nos llevó casi dos meses hasta lograr lo que deseábamos. Me impresionó el boceto que hizo Quentin de House of Blue Leaves: era como el dibujo de un niño y, gradualmente, nuestro diseño derivó de allí. Así que la versión final estuvo muy cerca de la idea original”.

Kill Bill estaba lista para comenzar. En el Festival de Cine de Cannes, Miramax se preparaba para anunciar el inminente comienzo de la producción. Entonces, Tarantino les dio a Harvey Weinstein y a Lawrence Bender una noticia: Uma Thurman estaba embarazada.

Con todo listo, el equipo contratado y los sets construidos, la reacción normal de cualquier respetable y expeditiva compañía productora hubiera sido reelegir a otra actriz para el papel y así comenzar la filmación. Pero esta no era una situación normal.

“He dicho que esta era mi película bizarra”, explica Tarantino, “pero también es mi película Josef Von Sternberg. Si fueras Josef Von Sternberg a punto de comenzar a filmar Morocco en 1930, y Marlene Dietrich quedara embarazada ¿qué harías? ¿Seguirías adelante y harías la película con otra? Por supuesto que no. La esperarías a Dietrich y creo que la historia te lo agradecería”.

Finalmente, el director ahora dice que probablemente la demora haya sido buena para la película: “Quizás no deberíamos haber empezado tan pronto. Una película filmada en China, Japón y los Estados Unidos necesitaba un tiempo extra de pre-producción. Al final, creo que el hijo de Uma nos hizo un favor y gracias a él la película fue mejor”.

El bebé de Thurman nació en fecha, el enero de 2002. Y ella comenzó a trabajar en el centro de entrenamiento para Kill Bill el 2 de marzo siguiente.

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